Cómo estudiar matemática aplicada en último año
La matemática aplicada premia un hábito de estudio distinto al de la matemática pura. Casi todo el examen está hecho de un número pequeño de formas de ejercicio que se repiten: problemas de porcentaje y proporción, mezclas, velocidad y tiempo, interés simple y compuesto, cuota de crédito, depreciación lineal, distribuciones de probabilidad, índices, series de tiempo y cálculo aplicado a costo e ingreso. La forma más rápida de estudiarla es recorrer esas formas capítulo por capítulo con un formulario que escribiste vos, y pasar a exámenes completos unas seis semanas antes de la prueba.
Esta guía es un método, no un resumen del programa. Revisá el programa vigente de tu institución para el año en que das el examen, porque el peso de cada unidad cambia de una reforma a otra y de un país a otro.
Paso 1: Partí el programa en tres grupos
La matemática aplicada no es una sola materia. Se comporta como tres:
| Grupo | Unidades | Cómo se estudia |
|---|---|---|
| Razonamiento cuantitativo | Números, magnitudes, aplicaciones numéricas | Práctica con reloj sobre problemas verbales, casi nada de teoría |
| Matemática financiera y comercial | Interés, cuotas, anualidades, depreciación, impuestos, facturación | Memorizar fórmulas y después practicar el reemplazo |
| Estadística y cálculo | Distribuciones de probabilidad, índices, series de tiempo, derivadas, integrales, programación lineal | Entender el concepto primero, la fórmula después |
No estudies los tres en la misma sesión con la misma técnica. El primer grupo necesita velocidad contra el reloj. El segundo necesita recuperar fórmulas de memoria. El tercero se rompe si te salteás el razonamiento y memorizás pasos, porque el examen cambia el contexto (función de costo en lugar de función de ingreso) y un procedimiento memorizado no tiene a dónde ir.
Escribí esta tabla en una sola hoja y marcá cada unidad con el grupo al que pertenece. Esa hoja te dice qué modo de estudio usar cada vez que te sentás.
Paso 2: Armá tu propio formulario, capítulo por capítulo
La matemática aplicada tiene una densidad de fórmulas que parece peor de lo que es, porque muchas son la misma idea reescrita. Interés compuesto, depreciación y crecimiento de población son todos la misma forma exponencial con otro signo y otra etiqueta.
Escribí cada fórmula a mano y al lado anotá dos cosas: qué significa cada símbolo en las unidades de ese capítulo, y una línea resuelta que muestre la fórmula en uso. Una fórmula que copiaste sin línea resuelta es una fórmula que vas a leer mal en el examen, normalmente poniendo la tasa como 8 en lugar de 0,08, o usando meses donde la fórmula pide años.
Mantené el formulario en una carilla por grupo. Si crece más que eso, estás copiando en lugar de comprimir.
Paso 3: Practicá tipos de ejercicio, no números de página
El error más grande al preparar matemática aplicada es recorrer el libro en orden y tratar "terminé la guía" como si fuera progreso. Las guías están ordenadas por tema; los exámenes no están ordenados por nada. Tenés que reconocer una forma de ejercicio en frío.
En la práctica:
- Elegí un tipo de ejercicio, por ejemplo problemas de mezclas.
- Resolvé cinco problemas de fuentes distintas, uno tras otro.
- Cerrá el libro y escribí de memoria la receta de tres líneas de ese tipo: cómo llamar a las incógnitas, cuáles son siempre las dos ecuaciones, en qué unidades sale la respuesta.
- Resolvé dos problemas más usando solo tu receta.
Si el paso 4 falla, la receta está mal, no tu memoria. Corregí la receta. Ese es todo el ciclo, y es mucho más rápido que releer ejercicios resueltos, que se siente productivo y no enseña casi nada.
Paso 4: Autoevaluate en lugar de repasar
El hallazgo más firme de la investigación sobre técnicas de estudio es que recuperar algo de la memoria funciona mejor que repasarlo. En los experimentos de Roediger y Karpicke de 2006, los estudiantes que leyeron un texto una vez y después hicieron pruebas de recuperación recordaban bastante más una semana después que los que releyeron el mismo texto varias veces, aunque estos últimos se sentían más seguros. La revisión de Dunlosky y colegas de 2013, sobre diez técnicas de estudio habituales, calificó la autoevaluación y la práctica distribuida como las dos con mejor respaldo, y calificó el relectura y el resaltado como de baja utilidad.
Para matemática aplicada eso se traduce en algo concreto: tapá la solución, intentá el problema y después controlá. No leer la solución, asentir y seguir. Si estás armando preguntas con tus propios apuntes en lugar de usar un banco de ejercicios, vale el mismo principio, y el método general está en convertir apuntes en examen de práctica.
Acá también una herramienta te puede ahorrar tiempo. Qora convierte la foto de una página del libro o tus propios apuntes de clase en una lección corta más preguntas generadas con ese material exacto, incluyendo formatos de completar el espacio y de recuperación abierta, que se parecen más a cómo se evalúa la matemática aplicada de lo que se parecería un cuestionario genérico. El reconocimiento de texto ocurre en el dispositivo, y solo el texto extraído se envía para generar las preguntas.
Paso 5: Hacé cálculo siempre con un contexto
La unidad de derivadas e integrales es donde los que vienen de matemática pura se confían de más y los que le esquivaron a la matemática se asustan. Los dos se equivocan por la misma razón: la matemática aplicada casi nunca te pide derivar por derivar. Te pide el costo marginal, el ingreso marginal, la cantidad producida que maximiza la ganancia, el punto donde el costo promedio es mínimo, o el excedente del consumidor como integral definida.
Así que cada vez que practiques una derivada, respondé enseguida: ¿qué significa este número en pesos o en unidades? Si la derivada de la función de costo en x = 50 es 12, eso quiere decir que la unidad número cincuenta y uno cuesta unos 12 pesos más de producir. Los estudiantes que pueden decir esa frase sacan el puntaje completo en las preguntas de aplicación. Los que solo saben la mecánica pierden puntos en la parte de interpretación, que muchas veces vale tanto como el cálculo.
Paso 6: Pasá a exámenes completos seis semanas antes
En algún momento la práctica por capítulo deja de ser la actividad de mayor valor, y ese momento es más o menos seis semanas antes del examen. A partir de ahí:
- Un examen completo por semana, con el tiempo real, sin apuntes, de una sentada.
- Corregilo vos mismo contra la pauta de corrección, con dureza. Ponete cero donde escribiste el resultado correcto sin desarrollo, porque el corrector también te va a poner cero.
- Anotá cada punto perdido en una sola lista con el motivo: fórmula equivocada, fórmula bien pero unidades mal, leí mal la consigna, me quedé sin tiempo, no lo sabía de verdad.
Después de tres exámenes esa lista deja de ser azarosa. Casi todo el mundo descubre que dos o tres categorías explican la mayoría de las pérdidas, y esas categorías son para lo que sirven las semanas que quedan. Es la única forma confiable de enterarte de que, por ejemplo, perdés más puntos por conversión de unidades que por cualquier tema que te preocupaba.
Paso 7: Espaciá el repaso, no lo amontones
Una vez que aprendiste un capítulo, volvé a él con intervalos que se van abriendo: dos días después, una semana después, tres semanas después. Diez minutos de recuperación sobre un capítulo viejo valen más que una hora de relectura de uno nuevo. La recuperación espaciada es la segunda técnica que la revisión de Dunlosky calificó alto, y cuesta casi nada implementarla: llevá una lista de capítulos terminados con la fecha en que te autoevaluaste por última vez, y repasá siempre la fecha más vieja primero.
Dónde este método no te sirve
Este plan supone que la aritmética de abajo está firme. Si porcentaje, proporción y manejo algebraico básico están de verdad flojos, practicar tipos de ejercicio de examen se va a sentir como memorizar datos sueltos y los puntos no van a aparecer. Dos semanas dedicadas primero a la aritmética de secundaria básica no son tiempo perdido, son el requisito previo.
Tampoco rescata un calendario comprimido. La matemática aplicada tiene una superficie de fórmulas grande, y no existe una versión de este método que funcione en diez días. Si estás en esa situación, lo honesto es hacer triage: asegurá las unidades de matemática financiera y razonamiento cuantitativo, que son las más mecánicas en cuanto a fórmulas y las que más rinden por hora, y aceptá puntaje parcial en cálculo y estadística en lugar de aprender todo a medias.
Por último, ninguna app ni ningún sistema reemplaza resolver problemas con lápiz. Las herramientas te ayudan a descubrir qué no sabés, y te ayudan a convertir material en preguntas rápido. No hacen la parte en la que te sentás quince minutos con un problema difícil.
Preguntas frecuentes
¿La matemática aplicada es más fácil que la matemática pura?
Se la suele describir como menos abstracta más que como más fácil. No hay trigonometría, ni vectores ni geometría en el espacio, y el cálculo es más liviano y aplicado a costo e ingreso en vez de a funciones puras. A cambio hay más estadística, más matemática financiera y una lista de fórmulas mucho más larga para tener ordenada. A quien le cuestan las demostraciones abstractas normalmente prefiere la aplicada; a quien le molesta memorizar fórmulas, muchas veces no.
¿Cuántas horas por día debería estudiar matemática aplicada?
No hay un número correcto, y la pregunta importa menos que la distribución. Cuarenta minutos de resolver problemas todos los días le gana a cuatro horas cada domingo, porque el espaciado de la recuperación es lo que construye memoria durable. Si querés una meta, una hora concentrada por día durante el año más exámenes completos en las últimas seis semanas es un plan razonable para la mayoría.
¿Se puede estudiar matemática aplicada sin academia ni profesor particular?
Sí, y la materia se presta bien al estudio autónomo porque gran parte es reconocimiento de patrones que podés verificar solo contra una pauta de corrección. Lo que necesitás es una fuente de problemas para practicar, las pautas oficiales de exámenes anteriores, y alguien a quien preguntarle cuando te trabás en un concepto y no en una cuenta. La forma de fracasar estudiando solo no es la ausencia de un profesor, es no corregir tu propio trabajo con honestidad.
¿Qué unidades tienen más peso en el examen?
Los pesos cambian con cada reforma del programa, así que revisá el documento oficial de tu institución para el año en que das el examen en lugar de confiar en un número de un blog o de una promoción anterior. Como forma general, el razonamiento cuantitativo junto con las unidades financieras y de estadística se llevan bastante más del examen que el cálculo, que es lo contrario de la matemática pura y la razón principal por la que un plan de estudio de matemática pura se traslada mal.
Para cerrar
La matemática aplicada es una materia de reconocimiento: un conjunto manejable de formas de ejercicio, una lista larga de fórmulas, y mucho puntaje puesto en interpretar un número más que en producirlo. Ordená el programa en los tres grupos, escribí tu propio formulario, practicá por tipo de ejercicio con el libro cerrado, y pasá a exámenes completos cronometrados seis semanas antes. Empezá hoy con el paso más concreto de todos: tomá un capítulo que ya viste, cerrá todos los libros, y escribí de memoria sus fórmulas y una línea resuelta para cada una. Todo lo que no puedas producir es tu programa de estudio real.